CENSO DE MUJERES DEPORTADAS A CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI.

1. FICHA DEPORTADA: RUIZ GARRIDO ELISA

Ravensbrück 27964.

Nació En Zaragoza el 14 de junio de 1909.

Casada con Masallés alias “La Mañica” y “Françoise”. Durante la Guerra Civil fue movilizada en el cuartel de Ausias March; de allí la llevaron al frente, estuvo en Chinchillas y Maqueda. Su padre era un hombre muy perseguido y castigado por sus ideas y tenía dos hermanos que se escaparon al frente de Zaragoza y fueron a parar a Barcelona.

Militó en la CNT y al final de la guerra se exilio a Francia. Estando en Toulouse empezó a participar en la resistencia con el apodo de “Françoise”. Paso gente y documentos de un lado a otro.

Relató a Neus Català : “Una vez llevé una carta a Perpinyà y me detuvieron los gendarmes. Me hincharon la cara a bofetadas porque la carta hablaba de tomates y yo de tomates no sabía nada; la carta sabia lo que decía, quien no lo sabía era yo....”

Participó en el grupo de Paco Pozan y cuando le apresaron encomendaron a Elisa la misión de llevarle comida y ropa limpia, coger la sucia y lavarla ya que nadie se atrevía. Contacto con el cura de la cárcel que también participaba en la resistencia.

Teniendo un cabecilla escondido en su casa se presentó la GESTAPO a las tres y media de la mañana y la detuvieron aunque el cabecilla de la resistencia pudo escapar en medio de un tiroteo terrible. La llevaron a la Comandancia donde la pegaron y le quemaron las uñas con un cigarro puro. Estaba tan asustada y acobardada que no pudo controlarse y se ensució. Los alemanes ante la gran peste la echaron y enviaron a la celda donde estuvo incomunicada veintiún días al final de los cuales la metieron en una celda en Saint Michel, junto con dieciocho mujeres más entre las que había una española, Mme. Rojas. Elisa declaró después de la liberación que pensaba que murió.

Las trasladaron a Paris en 1943, les pusieron un número y las subieron en un transporte que salió de Compiègne hacia Ravensbrück el 31 de enero de 1944. Llegaron el 3 de febrero de 1944. Después la trasladaron a Buchenwald a donde llegó el 12 de septiembre de 1944 y de allí la enviaron a trabajar a Leipzig.

Como era regordeta la enviaron a los trabajos duros en Leipzig y allí la pusieron en una máquina de obuses obligándola hacer 7000 diarios. Como no podía trabajar porque no comía, dejó de hacer los 7000 obuses diarios y la echaron a los perros que le mordieron una pierna (durante toda su vida le quedaron las marcas de los dientes del animal), le dieron éter y la vigilante empezó a golpearla con una verga hasta que no se levantó del suelo y la llevaron al hospital, le dieron de beber y al ver que no se reanimaba la llevaron definitivamente al hospital provisional.

La devolvieron al campo con la orden de quemarla aunque ella no lo sabía. Se enteró porque fue a ver a sus compañeras y cuando les dijo que estaba en el barracón 28 con las gitanas le dijeron que de allí las llevaban al crematorio. “Era al final de la guerra y la blockova pidió voluntarias para la descarga de los vagones de carbón y patatas. Cuando el vagón estaba a medio descargar hizo un gesto con los brazos que no gustó a la Ausfseherin que subió al vagón y la emprendió a latigazos con ella, la tiró del vagón y al caer se rompió un brazo. Pese a ello no paró de darle latigazos. Cuando llegaron al campo la llevaron a la enfermería pero no había yeso y se lo vendaron sujeto a unas maderas hasta el día siguiente cuando llegó la médico. Entonces, ya frío, tuvieron que tirar unas para un lado y otras para el otro razón por la cual no le quedó bien nunca más. Pese a ello se continuo presentando voluntaria a todos los trabajos que pedían para evitar el crematorio y consiguió llegar hasta la liberación cuando la Cruz Roja las canjeó por prisioneros alemanes. Durante el transporte sufrieron un ametrallamiento (nunca supieron si fue por los alemanes o los americanos) y murieron todas menos cinco Elisa tenía setenta y cinco años. Llegaron a Frankfurt y de allí a Dinamarca y después a Suecia. Fue liberada en Estocolmo y la llevaron a Paris.

Vio junto a Felisa de Montauban como los alemanes en el último momento llevaban al crematorio a moribundas todavía vivas.

Dio testimonio de hechos atroces sufridos en el campo de Ravensbrück a Neus Cátala y están recogidos en su libro “De la Resistencia y a deportación. 50 testimonios de mujeres españolas”.

Testimonio de Carme Buatell y Neus Català

Archivo General de Ravensbrück (Fürstenberg)

Bibliografia

AAVV Livre-mémorial des déportés de France arrêtés par mesure de répression et dans certains cas per mesure de persécution 1940-1945. Édicions Tirésias. Paris 2004. II - 190

Bermejo Benito y Checa Sandra. “Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945). Ministerio de Cultura. Subdirección General Publicaciones, Información y Documentación. 2006. Pág. 162

Català Neus, “De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas” Edit. Península, 2000. Pág. 251

“Memorial de las mujeres españolas en la resistencia y la deportación” Conchita Boix, Lola Casadellà, Neus Català y Maria González y Maria Llenas.(1970 – 1975) Pág 36


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