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Matricula desconocida.
Nace el 15 de febrero de 1916.
Lise Ricol London (nacida Elisa Ricol López) hija de aragoneses emigrados económicos después de la primera Guerra Mundial, vió la luz en la localidad francesa de Montceau-les-mines, el 15 de febrero de 1916. A los 15 años se adhiere a las Juventudes Comunistas, partido al que pertenecía su padre. El padre de Lise, minero de ambos lados de los Pirineos, era un temprano militante comunista que llevaba a sus tres hijos a las reuniones y a las manifestaciones callejeras. Tras contraer matrimonio a los 17 años se traslada a París, y un año después fija su residencia en Moscú donde trabajó de mecanógrafa en el Bureau del Komintern y conocerá al hombre al que permanecerá unida el resto de su vida, el comunista checo Artur London (Gerard) . En 1937 Lise obtiene el divorcio de su primer marido.
Gerad nació un 1º de febrero de 1915, en Ostrava, Checoslovaquia. Era hijo de un colchonero judío y comunista. Se llamaba en realidad Artur London, Gerard era su alias político. Tenía 14 años cuando comenzó a militar en el Partido y 19 cuando llegó a Moscú.
Al comenzar la guerra civil española trabajan en la organización de las Brigadas Internacionales, luego pasan a España donde Lisa trabaja como secretaria de André Marty , el organizador de las Brigadas Internacionales, alli coincide nuevamente con Artur London, quien también acudió a España para ayudar a la defensa de la República española. Lise permanecerá en el Cuartel general de las Brigadas hasta su evacuación, en julio del 38; embarazada de Francoise, que nació en noviembre. Mientras tanto, su marido se quedará hasta el final, en 1939, trabajando para servicios especiales soviéticos, encargados de la "depuración" de "los elementos poco fiables del movimiento revolucionario". Posteriormente trabaja en el Centro de Documentación y Propaganda de la República Española
En julio de 1940, Lise entra en la Resistencia. Primero participa en la formación de comités de mujeres de apoyo a presos y detenidos y posteriormente se ocupará de mantener el contacto con militantes de partidos comunistas extranjeros en Francia, en difícil situación de ilegalidad. En agosto de 1942 encabezó una manifestación en pleno corazón de París en la que hizo un llamamiento contra los alemanes, pidió una Francia libre y apeló a la lucha armada. Con la llegada de los soldados alemanes, todo el mundo comenzó a gritar y a correr. Hubo disparos y una muerte. Lise fue arrestada, encarcelada durante más de un año, juzgada y condenada a muerte. El embarazo de su segundo hijo la salvó de la pena capital, pero fue dictada orden de trabajos forzados a perpetuidad. Lisa dio de mamar a Magdalena hija de Joseph Mirét Musté y su compañera Lilí nacida en prisión, al mismo tiempo que a su hijo.
En 1944, Pétain firmó un acuerdo con Alemania según el cual los prisioneros políticos franceses debían ser trasladados a campos de trabajo alemanes porque necesitaban mano de obra. Fue deportada a Ravensbrück, adonde llegó el 15 de junio de 1944. Mientras Lise London entraba en los campos nazis, su marido Arthur y su hermano habían sido deportados al campo de Mauthausen, en Austria, donde permanecieron más de 8.000 españoles y apenas salieron con vida 2.000.
Era la responsable de mantener en orden y limpio su barracón. Esa función le permitió aportar algunos momentos de alivio a sus compañeras y reforzar su ánimo para seguir el día a día, sobrevivir y no desfallecer. "Organizamos todo tipo de actividades para animar a las presas. Hacíamos teatro, poesía, actividades, incluso llegué a ocultar una pequeña biblioteca, algo absolutamente prohibido. La moral es una herramienta básica". Pero el hambre las acechaba permanentemente. "Por la mañana tomábamos café aguado con una ración de pan. Comíamos una especie de sopa con alguna cosa dentro y poco más, alguna patata. El domingo daban pan y margarina con un poco de queso”. En su barracón consiguieron montar una estructura de supervivencia muy útil para las deportadas. Se organizaron en pequeñas familias de cinco o diez mujeres en las que una presa asumía el papel de madre. Era el apoyo directo moral, emocional.
Mientras Lise estaba en Ravensbrück . Artur será deportado al campo de Mauthausen, en 1942, Logran sobrevivir y se reencuentran en mayo de 1945. Inmediatamente, pasan a ocupar cargos de cierta importancia en el Partido Comunista francés; en 1947 pasan un tiempo en Suiza, para recuperar fuerzas y cultivar un amor que no se ha debilitado nunca.
Con la victoria de los aliados Lise dirige la revista del Partido Comunista Francés (PCF) “Femmes Françaises”. Abandona Francia y viaja a Checoslovaquia acompañando a Artur London que desempeña el cargo de Viceministro de Asuntos Exteriores del nuevo Estado checo, hasta que es detenido por conspiración contra el Estado y condenado a cadena perpetua. La muerte de Stalin permite su excarcelación y el matrimonio se instala definitivamente en Francia.
Tras la muerte de Artur, Lise se entrega a la causa de escribir sus vivencias de una época decisiva en la historia de la humanidad como es todo el periodo de la lucha antifascista y publica los dos volúmenes de sus memorias “La madeja del tiempo”: el primer se titula “Roja primavera” y el segundo “Memoria de la Resistencia”. Lise abandona el PCF por apoyo de este partido a la invasión soviética de Afganistán y volverá a afiliarse en el 2000. En los últimos años su entrega a la recuperación de la memoria es incesante tanto sobre la defensa de la República española como en la lucha de la Resistencia francesa. Esta labor se recoge en su participación en la película documental “Extranjeros de sí mismos” de Javier Rioyo.
Elisabet es una mujer culta a la que le gusta escribir y pintar. Y que disfruta con su pasado, como militante de las juventudes comunistas, como resistente, como brigadista. Es fácil comprenderlo cuando uno lee su libro Memorias de la esistencia, en el que narra miles de situaciones que parecen extraídas de una película de intriga y espionaje
Actualmente tiene la nacionalidad francesa y en el portal de su piso de París hay una placa en recuerdo de su esposo, con quien compartió ideales y una convencida militancia comunista.

Bibliografia
Armengou Montse y Belis Ricard “Ravensbrück.el infierno de las mujeres”. Belacqua. 2008. Pág. 125 a 147
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