CENSO DE MUJERES DEPORTADAS A CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI.

1. FICHA DEPORTADA: GRANGÉ VELETA (RAMOS) CONCHITA

Ravensbrück 62480

Nació el 6 de agosto de 1925 en Torre de Capdella (Pallars Jussà, Lleida).

De padre francés -Josep Grangé- y madre española -María Veleta-, en los primeros meses de vida fue trasladada a Toulouse, donde fue educada y criada por sus tíos. Por eso su historia está íntimamente unida a las dos mujeres más cercanas: su tía Elvira y su prima Maria; la familia Veleta.

Durante la Guerra de España su tio trabajo en aviación en zona republicana; se ocupaba de la fortificación de los campos de aviiación. En 1939 regresó a Francia y la vida familiar continuo.

En 1943 participo en la Resistencia organizando grupos de maquis en la zona del Ariège; tras su huida -para no caer en manos de la Gestapo-, Conchita, su tia Elvira y su hermana Maria (llamadas la familia Veleta), se hicieron cargo de la situación, reorganizando grupos de la Resistencia y fueron integrada en la 3ª brigada de guerrilleros . Así fue como se convirtió en enlace. Recibían los partes, propaganda, cartas y órdenes de misión que llevaban a ciertos jefes del maquis.

El 24 de mayo de 1944, a las nueve de la mañana, los milicianos, la policía de Pétain, rodearon su casa de Francia justo cuando tenían a un grupo de tres hombres escondidos preparado para ir, al día siguiente, hacia la frontera, y a un guerrillero, el capitán Ríos. Tras producirse un tiroteo, el grupo de hombres escapo y Rios fue herido en el vientrelas tres mujeres fueron trasladadas a la prisión de Foix donde las interrogaron y a Rios, despues de muchas horas lo trasladaron a un hospital.Más tarde, entregadas a la Gestapo para ser interrogadas de nuevo. Fue entonces cuando Conchita, muy joven, con apenas 18 años, recibió los primeros golpes y bastonazos de manos de la Gestapo. Su único objetivo era no hablar. Y lo consiguió. "Vi cómo les arrancaban las uñas de pies y manos a hombres y mujeres. Tenía miedo de hablar, pero no lo hice". El jefe de la Gestapo de la villa Loquet les dijo “nosotros no os hicimos hablar pero hay quien sabrá hacerlo mejor que nosotros”

Las tres mujeres permanecieron juntas en su viaje hasta el campo de deportación a bordo del terrible Tren Fantasma, el gran tren de los resistentes que tardó dos meses en llegar a su destino en Alemania. A bordo había 700 hombres y 65 mujeres. "Dentro del convoy, en pleno mes de agosto, cumplí los 19 años".

JEra un tren de ganado, maloliente, que recogió a presos de varias cárceles y de campos como el de Vernet o el de Noé, de donde salieron unas 200 españolas y volvieron unas pocas. Tras pasar por la estación de Beimal de Toulouse directas a Burdeos hacia Romainville; en Burdeos tenian que incorporarse a la expedición otros presos y presas. Tras una parada y pocos días en Dachau para dejar a los hombres, las mujeres seguirían su camino hasta llegar a Ravensbrück el 9 de septiembre de 1944 donde fueron a paraer al bloque 22, el mas sucio. Conchita relató a Neus Català “Nada más llegar se produjo la primera selección. Las jóvenes, fuertes y aptas para trabajar, vivían; las demás eran gaseadas. Las tres mujeres Veleta seguían juntas. "En Ravensbrück he visto a las SS pegar con saña por cualquier cosa, a mujeres mayores, a los niños, y hemos pasado horas inmóviles al pasar lista en la Apellplatz. Allí, quietas bajo un frío tremendo y débiles, algunas caían y no las podías ayudar o te echaban a los perros encima.

Ver a algunas mujeres brutalmente mordidas por los perros y la imagen de niños golpeados y asesinados son los dos recuerdos que más impactaron a Conchita durante años. La maternidad también es uno de los temas más sensibles y dolorosos. Hicieron barbaridades con las madres. "Muchas fueron detenidas y no supieron durante años qué pasó con sus hijos. Los buscaron después con la ayuda de la Cruz Roja. Algunas tuvieron suerte y los encontraron en orfelinatos. Otras jamás volvieron a saber nada más".

Conchita presenció el asesinato de tres niños. "Lo recuerdo perfectamente. Uno de ellos, el más pequeño, tenía sólo tres o cuatro años y corría por la calle de los barracones. Una de las Aufseherinen le gritó, pero el niño no la escuchó y ella le lanzó el perro. Lo mordió y lo destrozó. Después ella lo remató a palos".

Después fue trasladada con su tía Elvira y su prima María, a un Komando de Auberchevaide, una barriada de Berlín, donde debían trabajar, día y noche, junto con otras 500 mujeres, en un gran barracón de madera. Fabricaban material de aviación, y también lo saboteaban. "Yo debía controlar las piezas, pero hacíamos sabotaje. Lo hacíamos todas. Me dieron muchos bastonazos y me cortaron el pelo al rape. De 650 mujeres quedamos sólo 115".

Un poco antes de la liberación las enviaron al campo de Sarchsenchausen y de allí , a pie, a Copernic donde les hicieron trabajar con pico y pala haciendo trincheras y fortines de artilleria para defender Berlin, maltratadas y agotadas.

Liberadas al fin atravesaron Holanda en camiones hasta Bruselas y allí el tren hasta Lille y después como todos los deportados a Paris, al Hotel Lutecia donde encontraron a muchos camaras de las carceles.

Conchita volvió con su tia a Toulouse, los tres hijos de su prima Maria estaban vivos y su tio refugiado en Andorra.

Finalmente tuvieron noticias de que Maria estaba en el Hospital Salpetrière en Paris y se fueron allí donde encontraron con horror a una Maria totalmente desconocida. No tenía más que piel pegada a los huesos, era un esqueleto viviente, pero que se moria al mismo tiempo. Estaba tan mal que en todas las jonturas de los huesos, los dedos, los codos, las rodillas, las nalgas, todos esos huesos habian perforado la piel. Tenia los huesos al desnudo. Parecia un esqueleto para estudios de medicina. Fue repatriada en avión y no puideron salvarla. Habia sido envenenada por las agua del campo de Bergen-Belsen. Como había tantos cadavers se declaro el tifus. Los últimos días las aguas del campo se envenenaron. Maria pese a su lastimoso estado conservo la lucidez hasta el final.

En las navidades de 1946 se casó con el que hoy es su marido, Josep Ramos. La vuelta fué muy traumática y le costó superar el silencio; la ayudó su entorno y el nacimiento de su primer hijo en noviembre de 1947.

Conchita tiene muchas condecoraciones, como la Legión de Honor del Gobierno francés y la Medalla de la Resistencia; y posee el grado militar de sargento -lo recibieron las mujeres que hicieron de enlace-. En la casa en que fueron detenidas las Veleta hay una placa en recuerdo a su memoria y a su labor por la Resistencia.

Actualmente es la vicepresidenta de la Asociación de Deportados del Tren Fantasma y dedica su tiempo a dar charlas a los adolescentes en el Museo de la Resistencia y la Deportación, en Toulouse, dirigido por Guillaume Agulló, descendiente de catalanes.

En septiembre de 2010 vive en el Sur de Francia.

Bibliografia

Bermejo Benito y Checa Sandra. “Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945). Ministerio de Cultura. Subdirección General Publicaciones, Información y Documentación. 2006 Pág. 324

AAVV Livre-mémorial des déportés de France arrêtés par mesure de répression et dans certains cas per mesure de persécution 1940-1945. Édicions Tirésias. Paris 2004 III – 59

ALTWEGG, Jürg L'odyssée du train fantôme. 3 juillet 1944:une page de notre histoire. Éditions Robert Laffont. Paris 2003. 89,147,162,182,186,188-89

Català Neus, “De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas”

Reportaje “Victimas del holocausto”

Memòria antifranquista del Baix Llobregat. Octubre 2008. Cornella de Llobregat “Testimonios de supervivientes de los campos de la muerte”


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