CENSO DE MUJERES DEPORTADAS A CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI.

1. FICHA DEPORTADA: FREXEDES ANTONIA

Ravensbrück 684??

Fecha de nacimiento desconocida

Casada Rubio

Era tejedora y militaba en la CNT. Se ocupaba de la distribución y cotización sindical en la fábrica en la que trabajaba.

Durante la guerra civil española estuvo de ordenanza del capitán de carabineros Vilar. Llevaba partes a los diferentes servicios de la Jefatura de transporte, en la calle Provenza de Barcelona. Pasó en coche a Francia al final de la guerra y fue a parar al campo llamado “Camp dels Catalans” en la ciudad de Agde, después a un antiguo teatro fuera de la ciudad, convertido en centro de acogida. Cuando le caducaron los papeles en lugar de renovárselos la enviaron a Noe campo de castigo donde conoció a Maria Santos, Nico y Oliva Victoria. La trasladaron en un vagón lleno de mujeres en donde tras nueve días llegó a Ravensbrück el mismo día de la liberación de Francia 19 de agosto de 1944.

Reproducimos a continuación parte de su testimonio tal como figura en el libro de Neus Català:

“Durante el trayecto, en un momento dado les abrieron las puertas y vimos a una multitud de hombres camino de la deportación que les dejaban beber en un anden. Los pobres estaban completamente desnudos y los malditos SS, al ver que se tapaban el sexo al pasar cerca de nosotras, les pegaban latigazos y más latigazos. Allí, alguna de las amigas que venían conmigo reconocieron a sus padres. Imaginaros el drama y su desconsuelo.Llegamos a Ravensbrück extenuadas y hambrientas y después de muchas horas bajo un sol de plomo nos llevaron a una oficina donde nos robaron nuestros míseros bártulos, restos de lo que fue nuestra gran miseria en el campo de Noé ¡pero que eran nuestra fortuna!, ¡nuestra única fortuna!

Nos dieron vestidos con una X al dorso (ya no tenían ningún traje de presidiario). A algunas camaradas más pequeñitas les dieron unos vestidos ridículos que les llegaban a los pies y a mi que era tan alta, me dieron uno tan corto que parecía propio de una bailarina de opereta... Yo me veía con mis piernas tan largas vestida tan corta y calzada con un zapato de hombre y otro de tacón alto.... ¿se puede ser más ridiculizada? Cuando salíamos a trabajar todo el mundo se reía de mí. Con el vestido por encima de la rodilla y a mi lado una italiana pequeñita vestida hasta los pies, todo el mundo nos miraba, eramos una pareja ideal para levantar la moral de las más muertas. Nadie podía contener la risa.

Pasaban horas y horas de recuento (Apell) cayendo pero siempre volviendo a levantarnos. Ni un momento de soledad, ni un alivio. Para huir de las tareas más duras intentábamos agarrarnos hasta a la fatídica apisonadora. El último día que realicé trabajo para el campo estuve afectada a la columna de la mierda, Scheisskolonne. Había unas zanjas estrechas que desembocaban en unas basas. Allí teníamos que llegar con unos cubos y otra prisionera nos los llenaba con una especie de cazo. Todo ello con mucho tiento para no resbalar por aquellos excrementos, si no allí mismo te ahogabas. Aquellos excrementos nauseabundos eran trasladados a otras zanjas donde otras prisioneras más “pobres y tristes que yo” tenían que amasarlos y hacer bolita con las manos desnudas”

Narró como un día las llevaron detrás del campo, donde estaba la cárcel y los hornos crematorios. Las hicieron subir a un corredor muy estrecho y largo. Estaban angustiadas pues no sabian nada y no comprendían el alemán. Aquello no les decía nada.... Después supieron que allí fusilaba n diariamente a todas las mujeres que les apetecía Siempre se preguntó porque milagro la devolvieron al barracón.

La trasladaron después a Riesling donde les hacían sacar los escombros de los bombardeos.

Tras estar nueve días en la marcha de evacuación logró escaparse. Posteriormente conoció a su marido de apellido Rubio y se casó.

En febrero de 1976 cuando dio este testimonio a Neus Català le explicó que durante el resto de su vida tuvo muchas llagas en las piernas y las uñas se le descarnaban de los dedos a causa de la avitaminosis.

Antonia Frexedes dio testimonio de que había muchas españolas pero no recordaba nombres, sólo una madre y dos hijas de dieciséis y diecisiete años; sólo recordaba unas que se llamaban González, Josefina.

Dio testimonio también de Frasquita la Gitana con el que se ha elaborado el apunte biográfico de esta deportada.

Bibliografia

“Memorial de las mujeres españolas en la resistencia y la deportación” Conchita Boix, Lola Casadellà, Neus Català y Maria González y Maria Llenas.(1970 – 1975) Pág.18

Català Neus, “De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas” Edit. Península, 2000.


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