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Ravensbrück 35160
Nació en Acoletge (lleida), el 27 de junio de 1918.
Al empezar la guerra en 1936 vivía con su padre y su hermano en Alcoletge en la carretera de Balaguer a 4 Km de Lleida y no entendía nada de política. Su padre de origen campesino, siempre había votado a las derechas. Muchos jóvenes del pueblo se fueron al frente a defender la Republica, algunos murieron los primeros meses según dijeron por falta de asistencia. Un maestro del pueblo les dijo que el sindicato de la FETE de Lleida organizaba un grupo sanitario que saldría para el frente. Le pareció humano y pidió la admisión. Después la enviaron al congreso de las JSUC en Barcelona como miembro de la delegación de Beida. Fue introduciéndose poco a poco y la enviaron a una escuela de la juventud en Lleida, donde estaba Avel.lina Pijoan, Aurelia, Pere Ardiaca y un compañero de militancia alemán junto a otras personas que le enseñaron muchas cosas.
Explicó a Montserrat Roig que ella era la única “roja” de la familia. Un día, durante la guerra, se encontró en la Rambla de Cataluña a un tío suyo del pueblo. Cuando la vio, fue hacia ella, muy enfadado y con los ojos encendidos y tuvo que contenerse para no pegarle dos bofetadas. Hasta un primo hermano suyo fue fusilado por los de su bando.
En 1936 pertenecía a las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña en Lleida. Cuenta que era una ingenua que creía que los comunistas eran gente que limpiaba las comunas. Durante la guerra la enviaron también al frente de Huesca, a la columna de Del Barrio con los de Sanidad. Allí eran todos comunistas, desde los camilleros hasta los médicos y según su relato le acabaron de inyectar el virus, pues en ese momento era muy católica.
En el frente conoció a su marido apellidado Gener y se casaron el año 1938 en Molins de Rei. Cuando cruzó la frontera y llego a Rennes (Îlle et Vilaine), estaba embarazada de cuatro meses y aún no había cumplido los veinte años. Su marido participó en las batallas de Chad y de Narvik.
Las organizaciones democráticas le dieron lo necesario para su bebé pues había salido de España con lo puesto, le encontraron albúmina y estuvo en un hospital con ocho españolas donde las cuidó una monja vasca de la que guardaba muy buen recuerdo.
La situación internacional empeoraba de día en día y cuando se declaro la guerra todos sus amigos fueron movilizados, su hija tenía dos meses y medio. La metieron en un tren e intentaron deportarla a España pero en una parada en Burdeos bajo del tren con varias compañeras chillando que no querían ir a España. Al final otro tren las llevo a Perpinyà. Internada en el campo de Argelers vio morir a su hija de tres meses allí.
En marzo de 1940 salió del campo y la vinieron a buscar las mujeres de los sindicatos católicos para trabajar en el campo. Antes de alquilarlas, las pusieron en fila y les miraron los dientes, como a los esclavos. Después, les tocaron los brazos y las piernas para ver si eran fuertes.
Fue a parar a un pueblo de mala muerte cerca de Compiègne y allí conoció a una castellana de la meseta, una mujer completamente analfabeta que le dijo que pidiera ir a México. Entretanto, una señora se la llevo a Lyon para que le hiciera de sirvienta. Fue al consulado y le dijeron que le darían el billete para el barco pero entonces los alemanes ocuparon la zona y ya no hubo forma de marcharse.
Empezaron a organizarse. Tenían la Unión Nacional y se organizaron para crear el maquis en la zona. Se trataba de procurar que los que se iban a las montañas a hacer la resistencia, no les faltase nunca comida y los grupos de combate tuviesen contacto entre ellos. Así que había suficiente gente para un grupo lo formaban militarmente y lo enviaban a las montañas.
El 20 de agosto de 1942, justo antes de ir a Grenoble, los franceses la cogieron. Un chico de la organización iba en bicicleta y tuvo un accidente. Se le cayeron y esparcieron todos los papeles por la carretera y la policía los recogía. El chico tuvo la presencia de espíritu, tan pronto recobro el conocimiento en el hospital, de enviar un aviso para que lo escondieran todo máquinas de escribir y las multicopistas que tenían. Justo cuando lo acababan de esconder fue la policía a buscarla y la llevaron a la prisión militar. La acusaron de atentar contra la seguridad del estado y que había infringido una ley del siglo anterior sobre los extranjeros. No dijo nada y ellos no tenían ninguna prueba, pero ante la duda, la condenaron a dos años de presión. Cogió la difteria y la llevaron al hospital de contagiosos de Lyon con un guardia a cada lado. Recibía cartas de su marido desde Suecia y las monjas que la cuidaban querían saber quien era su marido y porque la había arrestado. Ella contestaba: “porque los alemanes no me gustan nada”. Cuando las monjas supieron que era política le cogieron aprecio y después ellas mismas fueron deportadas. Una volvió a Lyon y la otra colgó los hábitos después de la liberación. Cuando estuvo curada del todo la devolvieron a la prisión de Lyon donde conoció a una maestra aragonesa que también trabajaba con la resistencia. Después la llevaron a Marsella y más tarde a Rennes donde se encontró con Carmen Boatell y otras compañeras. También estaba Lise Ricol, la compañera de Artur Landon que estaba condenada a muerte y se salvó de la guillotina porque estaba embarazada.
En abril de 1944 llegó a Ravensbrück“. Cuando entre en el campo pensé que no saldría nunca más”
Después de la cuarentena la trasladaron a la barraca treinta y dos la de las inútiles, judías y sus criaturas. Recuerda con horror los llantos de hambre de estas criaturas y como morían rápidamente.
Fue enviada al Kommando de Holleischen (hoy en día es Checoslovaquia y lo llaman Holosov), a la empresa Muña de armas automáticas y la fabrica de Povlodra Skoda. En este Komando fue muy importante el sabotaje que entre otras organizaron las deportadas españolas. Los presos recibían unos vales a modo de pago que sólo servían para consumir en a cantina. En este Kommando se negaron a aceptar ningún tipo de pago por su trabajo de esclavos, ni aún en vales. Pagar a los deportados era un buen negocio para los SS ya que como sólo podrían desprenderse en la cantina todo quedaba en casa
Años después, en el campo de muerte de Ravensbrück, vio como colgaban a tres compañeras suyas, una de ellas, republicana “Mimi” y pensó en la escuela de Lleida en la habían aprendido tantas cosas juntas. Este recuerdo le ayudó a soportar la visión, le sirvió de dinámica interior y no se desmoralizó viendo como morían aquellas tres chicas...
Reproducimos a continuación y de forma textual, el testimonio de Dolors Casadellà sobre su vuelta a la sociedad civil una vez liberado el campo.
“Al regreso de la deportación no encontramos el ambiente que esperábamos. En los campos habíamos idealizado la lucha, creíamos que la solidaridad entre todos sería un hecho. Muchos compañeros que venían de la RUSS y de EEUU, no nos comprendían. Nosotras llegamos del campo tocadas mentalmente, enfermas. Empezamos a caer rápidamente como moscas. Con la imagen de los campos que nos perseguía por todos lados..... La readaptación a la vida real fue muy dura. Muchos de nuestros compañeros y compañeras se mataron porque no podían aguantar más. Mi marido tuvo mucha paciencia conmigo y no tuve que ponerme a trabajar enseguida, pero sé que muchas tenían que coger cualquier trabajo para sobrevivir hasta que nos fueron reconocidos nuestros derechos. Muchos prisioneros de guerra decían que los que habíamos estado en los campos exagerábamos. No cambiaron de opinión hasta que no vieron los campos de concentración y el proceso de Nüremberg saco los hechos a la luz”
Durante los años 1970 a 1975, participo en la Comisión integrada por Conchita Boix, Maria González, Maria Llenas y la propia Lola Casadellà y coordinada por Neus Català que realizó el primer censo “Memorial de las mujeres españolas en la resistencia y la deportación” .
Ultima localización en los años 1970/1975 69008 Lyon
Testimonio de Joan Esteve (miembro de la C.N.E.R.D.) y Neus Cátala.
Bibliografia
AAVV Livre-mémorial des déportés de France arrêtés par mesure de répression et dans certains cas per mesure de persécution 1940-1945. Édicions Tirésias. Paris 2004.
Bermejo Benito y Checa Sandra. “Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945). Ministerio de Cultura. Subdirección General Publicaciones, Información y Documentación. 2006
Català Neus, “De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas” Edit. Península, 2000.
Constante,M. y Prades, E. “Los cerdos del comandante. Españoles en los campos de exterminio nazis”. Argos Vergara. Barcelona, 1979. Pág. 104
Roig Montserrat, “Els catalans als camps nazis”. Barcelona, Edicions 62, 1977. Págs. 29,49. 63, 71, 86, 134m 138, 169, 198, 369, 392, 453, 512, 558, 559
“Memorial de las mujeres españolas en la resistencia y la deportación” Conchita Boix, Lola Casadellà, Neus Català y Maria González y Maria Llenas.(1970 – 1975) Pág.
Articulos
Segre. 27/05/1983. Al menos 7000 españoles fueron exterminados en los campos nazis
Le Patriote Résistant. Març 2002 Nº 749
Tiempo. 21/03/1983. Españoles vícitmas de Barbie
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