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Ravensbrück 42271
Nació en Barcelona el 28.7.1911
sus padres tenían una tripería en la plaza de Sant Antoni, de Sants y ella trabajaba en la fabrica de tejidos. Durante la guerra formó parte del Comité de Empresa. Participó en la fundación de un grupo de Socorro Rojo al que llamaron Lina Odena, en recuerdo de una compañera que se suicidó cerca de Guadix para no ser apresada por los franquistas al comienzo de la sublevación militar.
Durante la retirada cayó herida en las piernas por un bombardeo. Había ido como voluntaria al Hospital de Figueres para ayudar a evacuar a los heridos y los fascistas lo medio destruyeron. En su testimonio a Montserrat Roig cuenta como las tropas de Franco entraban en Figueres y ella no podía andar porque estaba herida en las piernas. Pasaron dos anarquistas y de un empujón la hicieron subir al caballo de uno de ellos. En Port de la Selva estaban montando un hospital de evacuación para un regimiento del PSUC y sólo habían pensado en hombres. Por esta razón no la querían admitir: por ser mujer. Entonces pensó “tendré que hacer el cuento de la lagrima” o de lo contrario no me saldré, pero no tenia ganar de llorar, sino de “clavarles cuatro bofetadas”. Después, pudo cruzar la frontera junto con los del hospital y llegó herida a Perpinyà.
Se llevaban refugiados a la fuerza a España y en Hendaya algunas se tiraron del tren lo que para muchas supuso la muerte. Se hizo circular la alarma entre los refugiados para que no se dejaran llevar por la fuerza. Carme fue muy presionada para que volviera pero se mantuvo firme
Explicó a Montserrat Roig que en la prisión comenzó su autentica formación política porque antes no sabia casi leer ni escribir:
“Yo era del primer grupo resistente que se formó en Marsella en octubre de 1941. Era la única extranjera. En una ocasión, tenía que recoger el correo que venia de Algeria y encontrarme con un compañero francés, pero este al ver que era una mujer y no un hombre como esperaba, no me quería dar los papeles. Tras varios encuentros sin acuerdo, me volvió a citar en un bar de la rue de la Bonneterie y cuando fui allí resultó que la policía ya lo había atrapado y también me cogió a mí. Me llevaron a mi casa y la registraron completamente aunque por suerte, no encontraron nada. Querían saber con quien estaba citada pero yo les despiste y los paseé tres días por Marsella. Me llevaron a la prefectura y me empezaron a interrogar aunque no dije nada pues de lo contrario hubieran cogido a muchos más.
Me golpearon bien, patadas por todos lados, me arrancaron cabellos, quedé toda magullada y llena de moratones. Pero no cogieron a más. Lo más cómico es que yo tenia ganas de orinar y pedí para ir al retrete. Llevaba en el bolso unas cartas que me habían encontrado encima y que me dijeron que las metiese. Cuando salí, se pensaron que las había tirado por el retrete y empezaron las palizas. Pese a todo no dije nada. Me llevaron a l’Èvêché (comisaría de policía de Marsella llamada así porque esta justo al lado del obispado) y después a la prisión hasta el juicio.
Las camaradas que habían quedado libres me buscaban de cárcel en cárcel para ayudarme. La primera en encontrarme fue Jeannette mi patrona, mi camarada, mi amiga que pago los gastos de mi abogado y no dejo de enviarme paquetes a la cárcel.
Cuando Francia fue totalmente ocupada por los alemanes, nos entregaron a éstos y fuimos llevadas a la Cárcel de Baumettes de Marsella que estaba llena de resistentes. Poco después, la resistencia voló el viejo puerto de Marsella donde los alemanes querían construir unas bases submarinas. Hicieron una ratzia enorme y detuvieron a todos los que estaban en el puerto. Llenaron la prisión y cada día oíamos los fusilamientos. Fusilaron hasta el capellán de la prisión. Esto duró unos días, Nosotras todavía estábamos en el calabozo y suerte teníamos de tres mujeres vigilantes que eran muy amables y nos traían comida cada noche. Gracias a esto pudimos aguantar pues sin ello nos habríamos muerto. Cuando salimos del calabozo y nos vio el médico nos hizo dar 36 inyecciones de reforzantes. Nos dieron el régimen político de las presas, a raíz de que mataran a la Cunigonda, la directora de la prisión que era una bestia, mala para todo el mundo. La odiaban hasta las presas comunes y le decían "cuando salga te mataré”. Las otras, cuando mataron a la Conigonda se amedrentaron y venían de celda en celda preguntando que queríamos comer.
En enero de 1943 nos trasladaron a la central de Reim. Coincidí con Lola Casadellà (casada Gené), con quien ya había estado en la misma celda y de ahí viene nuestra indestructible amistad.
Cuando tuvimos el Régimen Político, cambió nuestra situación. Hicimos un periódico mural, colectivos de trabajo y conferencias. Había una conferencia por semana y a veces la vigilante y el director venían a escucharlas. Venían a aprender porque cada una se la preparaba muy bien. Allí empezó de verdad mi educación política, porque antes, apenas sabia leer y escribir. Todo lo que sé, lo aprendí allí. Hicieron una escuela y las maestras eran mujeres muy preparadas. Recuerdo una, Mela, que era austriaca, compañera de un brigada internacional. Ella también había estado en nuestra guerra porque era miembro del Comité Internacional Antifascista. Mela estaba bastante enferma y murió ciega. Organizamos también la navidad de 1943 con muñecos y regalos... Hicimos una fiesta y todas íbamos vestidas de nuestro país. Dolors Casadellà y yo íbamos vestidas de catalanas y cantamos "la pageseta moreneta". Dolors hacia el “pageset" yo la "pageseta". Si hubiéramos tenido el Régimen Político desde el principio, yo habría salido de la prisión con el certificado de estudios. Antes de ser trasladadas a Rennes nos avisaron los de la resistencia que nos vendrían a liberar pero no vinieron. Pensamos si, nos vendrán a liberar pero puede que hagan como en Saint Etienne. Que liberaran a las que quieran y a nosotras nos dejaran. Después supimos que no vinieron porque había una fracción en Marsella que ya había hecho caer tres veces la organización de los resistentes en esta ciudad”
Estuvieron unos días en Romainville, (campo de reagrupamiento de diferentes cárceles), después a Sarrebrück, y después apretadas como sardinas en un vagón y cinco o seis días sin comer ni beber, trasladada a Ravensbrück. Al llegar muchas se desmayaban al respirar aire libre. Las tuvieron dos días, doce horas de pie en el Appell, de pie bajo un sol terrible. No les cortaron el pelo porque ya no tenían tiempo y les faltaba mano de obra. Las llevaron finalmente al barracón 32. En su block había niños de seis a diez años e incluso más pequeños que se tenían que levantar como las mujeres a las tres de la mañana y pasar el recuento de pie afuera. Al cabo de unos diez días esos niños desaparecieron............
Al cabo de tres días la llevaron a Leipzig donde la hacían trabajar en material de guerra y al igual que sus compañeras participó en el sabotaje.
El 13 de abril de 1944 la evacuaron junto a 13000 mujeres y durante tres días y tres noches estuvieron andando hasta que finalmente escapo con Marita y Constanza al bosque. Allí se perdieron y quedo sola y perseguida por la policía hasta que unos alemanes cuando les dijo que era española la escondieron y cuidaron.
Cuando llego a Marsella la detuvo la policía y le quitó su documento de identidad. Gracias a los cheminots (ferroviarios) que salieron en su defensa y atestiguaron que le habían quitado el documento de repatriada y que era resistente, no perdió los derechos de refugiada. Después encontró a su marido y a sus camaradas.
A Carme Buatell no le reconocieron nunca en vida su calidad de resistente pese a que todos los de su grupo lo habían obtenido. Se lo reconocieron al año de su muerte. Fue la primera mujer torturada por la GESTAPO de Vichy en Marsella por hechos de la Resistencia en octubre de 1941.
Murió en Perpinyà el 31 de mayo de 1976.
Su marido Juan Urgelles fue detenido en el bar al que ella acudía citada para dar información. Unos detenidos en África del Norte dieron la dirección.
Carme Buatell en su testimonio a Neus Català da siete nombres de españolas en Leipzig: Mercedes Beranla, Elisa Ruiz, Constanza Escuer, Mercedes Núñez, Maria Valenciana, Marita –casada con un belga quede apellido Van Aal y ella misma.
Testimonio de Mercedes Núñez, Constanza Martínez Prieto y Geneviève de Gaulle-Anthonioz.
Bibliografia
Bermejo Benito y Checa Sandra. “Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945). Ministerio de Cultura. Subdirección General Publicaciones, Información y Documentación. 2006. Pág. 266
Català Neus, “De la resistencia y la deportación. 50 testimonios de mujeres españolas” Edit. Península, 2000. Págs. 46, 121 a 136
Nuñez Targa Mercedes “El carretó dels gozos. Una catalana a Ravensbrück”. Edicions 62 Barcelona 1980. Pág. 63 –64, 104
Roig Montserrat, “Els catalans als camps nazis”. Barcelona, Edicions 62, 1977. Pág. 29, 49, 126, 136, 137, 146 a 150, 170, 534
Roig Montserrat, “Noche y niebla. Los catalanes en los campos nazis”. Península. Barcelona 1978
“Memorial de las mujeres españolas en la resistencia y la deportación” Conchita Boix, Lola Casadellà, Neus Català y Maria González y Maria Llenas.(1970 – 1975) Pág. 7.
http://www.ceibm.org/memob.html
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